Qué suerte la mía y qué responsabilidad transmitir a través de la pintura esa esencia, ese calor de una finca familiar en la que se han compartido tantas vivencias, tantos momentos familiares imborrables, música de la nuestra, candelas y palmas, abrazos, viandas y brindis llenos de buenas noticias…. ¡Y es que las casas familiares están llenas del alma que las habita!


